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Migrantes recuerdan con cariño y nostalgia la Navidad en Guatemala

¿Qué es lo que más extrañan los guatemaltecos migrantes en Estados Unidos durante las fiestas de Navidad y Año Nuevo? Sabores, aromas, recuerdos, vivencias: connacionales comparten memorias y emociones.

La conmemoración de la Navidad es una de las ocasiones que más nostalgia despierta en los migrantes y cuya vivencia en Estados Unidos suele ser distinta, sobre todo en Nochebuena, porque a veces toca trabajar, porque no hay cohetería ni luces artificiales a las 12 de la noche y porque hay seres queridos lejos, en Guatemala. 

Aparecen memorias de cómo se vivía durante la niñez y juventud, allá en el barrio, el pueblo, la colonia. Estos son algunos testimonios de migrantes guatemaltecos.

"Navidades de infancia": Yara Reynolds

«En Guatemala comíamos tamales, bailábamos, tomábamos ponche, quemábamos cuetes, estrellitas, canchinflines: hacíamos guerra de ellos aveces. Nos juntamos todos en la casa de mi abuelita y la verdad fueron las mejores navidades de mi infancia», recuerda Yara Reynolds, migrante guatemalteca en Alabama. Es emprendedora artesanal y comerciante.

"Guerras de silbadores"

Leonel García, migrante en New Jersey, recuerda que en San Juan Sacatepéquez se vivía la navidad con alegría: «Las fiestas de fin de año en mi País fueron simplemente las mejores de todas y las que jamás olvidaré. Todos los niños y jovenes empezábamos a quemar cuetes desde Noviembre», recuerda.

García, quien usa el nombre artístico Cosperacha como cantante añade: «Estrenábamos ropa y era una alegría enorme aunque sabíamos de antemano que nos quemaríamos las manos o el estreno con cuetes o canchinflines. Nada nos detenía, de hecho era una gran felicidad cuando a un compañerito le tronaba un canchinflin en las manos», recuerda entre risas. Nunca olvida las guerras de silbadores entre jóvenes, un juego pirotécnico hoy prohibido en Guatemala. «Daría lo que fuera por ser niño otra vez en esa época», finaliza.

En familia, en Oriente: Dadiana Cabrera

«En mi niñez y juventud en Guatemala, solía vivir las fiestas de fin de año en una aldea de Asunción Mita, Jutiapa, mi lugar de origen. Las celebraciones estaban llenas de tamales y comida tradicional, abrazos familiares a medianoche y el bullicio festivo de los cohetillo», recuerda la migrante Dadiana Cabrera, radicada en Maryland.

Pobreza limitaba el festejo, pero no la felicidad, recuerdan Juana e Hilda.

«La verdad es que en mi niñez no celebrábamos la Navidad, porque había un poco de escasez económica. Ya en mi juventud se mejoró un poco y disfrutamos juntos con familiares cercanos, quizá con alguna limitación pero muy unidos y felices», expresa Juana López Sánchez, migrante y emprendedora. 

«Eramos de bajos recursos pero fueron las mejores fiestas de Navidad y de Año Nuevo, con mis abuelitos que descansen en paz», recuerda Hilda de León, originaria de Quetzaltenango, quien impulsa las raíces guatemaltecas en Oklahoma, donde reside.

 

Tocaba trabajar en Navidad en Izabal

«Mi familia era de bajos recursos y nunca celebrabamos Navidad, al contrario durante la hora de los cuetes nosotros preparamos todo para la venta para el 25 e ir a vender en el lugar llamado el puerto de los pobres, el cual era Agua Tibia», recuerda la migrante guatemalteca Anna Halliday. » Yo solo veía cuando los niños vecinos recibían regalos de parte de sus papás o los estrenos de los cuales nosotros no tuvimos», recuerda.

«Por esa misma razón yo siempre trato de hacer algo con mis hijos aquí para que ellas tengan una infancia feliz. También envío algo de dinero a amigos y familiares para navidad para que se sientan felices en estas fechas», agrega.

"Mamá nos llevaba a la iglesia"

«En Guatemala sí es fiesta, se junta la familia, los familiares llegan a visitar aunque vivan lejos. Se hace comida, tamales, ir a la iglesia. Mi mamá nos llevaba en Nochebuena. Son momentos que uno extraña, porque uno a EE.UU no viene a vivir sino a sobrevivir. Sería bueno poder volver a vivir esa Navidad en Guatemala», dice Ronald Tetzagüic, emprendedor tecnológico y bartender

La particular algarabía de la medianoche del 24 de diciembre y el 31 de diciembre se encuentran dentro de las memorias de los migrantes guatemaltecos en Estados Unidos. En todo caso, familiares y amigos se reúnen, si el trabajo lo permite, para conmemorar estas ocasiones. Quizá no hay cohetería como en Guatemala, pero sí la unión y en anhelo de un día volver a vivir esa fecha en la tierra querida natal.

¡Desde ya en SoyMigrante.com deseamos una Navidad en paz a todos los guatemaltecos dentro y fuera de Guatemala!