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Jairo y Sara: historia de amor, trabajo y talento migrante que vuelve a su Xela natal

La guatemalteca Limayre Gramajo participará en misión de médicos estadounidenses que dará consultas gratuitas, en marzo 2024 en Quetzaltenango: la tierra natal de sus padres Sara y Jairo, migrantes radicados en Oklahoma.

Jairo y Sara nacieron en dos municipios de Quetzaltenango, Palestina de Los Altos y Sibilia, a solo 15 kilómetros entre sí, pero no se conocieron sino a 4 mil 300 kilómetros de su tierra natal, en Los Angeles. Se casaron en 1993 y han construido una vida de esfuerzo y trabajo junto a sus hijas Limayre y Sharlotte.

Ambas siguieron la carrera de Medicina y Limayre estará en Guatemala en febrero junto a una campaña médica, precisamente en la tierra natal de sus padres. Mucho antes que sus hijas nacieran, hubo un largo camino de trabajo, esfuerzo y aprendizajes, pero ellos se sienten profundamente agradecidos con Dios por el hecho de que un fruto de su amor y trabajos participe en una jornada de servicio en Guatemala.

En el orden de la fotografía: Limayre, Jairo, Sharlotte y Sara Gramajo, en una foto familiar de hace algunos años: nótese el retrato también familiar de cuando Limayre cumplió 15 años. Limayre llega a Guatemala con una misión de médicos estadounidenses en febrero de 2024.

Encuentro de 2 corazones en un templo

Síntesis de entrada: Jairo trabaja en construcción y Sara en mantenimiento de casas, pero juntos construyen un gran sueño y mantienen unido a un hogar.

Jairo: «La adaptación fue  difícil porque cuando uno llega a los Estados Unidos llega a empezar de cero. Hay muchos obstáculos pero el primero es  el inglés. Empecé a trabajar en construcción.». 

Sara: «Yo era niñera de tres niños de una familia iraní. Mi obstáculo ás duro es que yo no les entendía. Los niños lloraban y no entendía qué querían… porque no hablaba inglés. Quise dejar el trabajo por esa razón, pero el papá de ellos, don Nasir Ibrahim, me dijo: Sara, nosotros te vamos a ayudar. Me compraron diccionarios y audios para aprender inglés.

Jairo: «Yo conocía desde Xela a una hermana de Sara, hoy mi cuñada, Un hermano de ellas es esposo de mis primas.  Pero a Sara la conocí en un templo.   

 

Sara: «Yo asistía a una iglesia, que se llama Angelus Temple en California. Muy grande, cuadrangular, y un día Jairo asistió. Ahí nos conocimos.

Jairo: «A los tres años de novios nos casamos, en 1993».

 

La boda de Jairo y Sara fue en 1993: la bendición de Dios para un amor que perdura, crece, se esfuerza y enfrenta cualquier adversidad con fe. En 2023 cumplieron 30 años de casados.

Nuevo rumbo: a Oklahoma City

Ya con hijas, Jairo y Sara decidieron buscar nuevo rumbo: «Mucha pandilla en Los Angeles y no me gustaba el ambiente. También era muy cara la renta o las casas. La matemática no cuadraba. Investigamos y me dice Sara: Vámonos a Oklahoma City, ahí tengo  como 10 primos. Y efectivamente nos ayudaron mucho», relata él.

Pero también decidió emprender su propio negocio. 

Jairo: «Cuando me vine de California, ya había aprendido y dije, ¿para qué le voy a estar trabajando a alguien más? Voy a ser mi propio jefe, o mi propio esclavo ja ja ja… desde que vine comencé a trabajar por mi cuenta y gracias a Dios, él nos ha bendecido».

Mudarse de Los Angeles a Oklahoma City fue una decisión estratégica de los Gramajo. "Cuando uno es migrante debe tener un plan de vida", aconseja Jairo.

Más que un plan de vida, un plan de vidas

La carrera de Medicina en EE.UU es larga y costosa. Al preguntarle a Jayro cómo recibió la aspiración de Limayre a estudiarla, revela un dato clave que podría ser de utilidad, ejemplo e inspiración a más familias: 

Jairo: «Con mis hijas ha sido un proyecto desde pequeñas cuando nos sentábamos en la mesa les decíamos nosotros trabajamos en esto y esto, pero porque no tuvimos otra oportunidad. Pero ustedes tienen que hacerlo de una manera diferente…con más sabiduría, con más entendimiento. Mis hijas tienen un gran talento y a pesar que hubieron circunstancias que quisieron truncar nuestro deseo, hemos trabajado en equipo» expresa.  

Y con lo de circunstancias se refiere a que cuando estaba por salir de High School, Limayre quedó embarazada. Aquello parecía truncar su ruta hacia la facultad de Medicina. «Yo la abracé y le dije m’ija el proyecto sigue adelante, yo sé que tú puedes. Nos dejaba a la baby, dejaba leche en el refrigerador y la apoyamos. Porque ella desde el kinder decía Yo quiero ser doctora… y nuestra otra hija Sharlotte, también será doctora, ya está estudiando». 

Siguen adelante: Jairo y Sara, junto a sus hijas Limayre y Sharlotte, y sus nietos Gabriela y Seth. El sueño continúa y también el esfuerzo.

Esfuerzo cuyo fruto regresa a su tierra

Llegar a la Escuela de medicina no fue rápido ni sencillo para Limayrel Pero por fin llegó el día en que la aceptaron.

Sara cuenta: «Gabrielita, la hijita de Limayre, tenía cuatro años. Las dos se fueron a buscar algo para sorprendernos, para darnos la noticia. Nuestra nieta encontró una muñequita doctora. Y con ella nos dieron la noticia». 

Y al contar el momento de la noticia del viaje a la jornada médica en Quetzaltenango, Sara no puede evitar las lágrimas de emoción:

«Limayre tenía que ir un mes a Ohio a prepararse. Pero luego me dijo: hay algo más de lo que te quiero hablar. Quiero ir a un viaje de una misión médica. Mami: ¿sabes para dónde me están diciendo que vaya? ¿Y para dónde? A Quetzaltenango. ¿Qué? mpezaron a salir mis lágrimas. Me emocioné muchísimo. Pero no sé mami si podré ir, no tengo el dinero, ya ustedes me han apoyado tanto…¿Y qué le dije? Si te he apoyado a otros lugares, ¿cómo no te vamos a apoyar para ir a nuestra tierra. Agradezco tanto a Dios  que mi hija vaya a dar de su bendición allá. Es como que mi corazón vaya a Quetzaltenango porque nosotros de ahí somos, de ahí venimos». 

Jairo: «Son las ventanas que Dios abre y uno tiene que tener la pericia de saber aprovechar esas oportunidades entonces ella va a ir a compartir lo que Dios nos ha dado y ella maneja un español perfecto, porque desde que era pequeña, yo me traje de Guatemala un libro Victoria. Le enseñé el alfaberto y le leía en español».

Sí, durante la entrevista con Limayre me dí cuenta que lo habla muy bien.

Sara: «Y hasta sus dos niños  Gabrielita y Seth vienen hablando de la escuela en chapín: dicen ala gran vos, púchicas a los demás niños.
-Apuesto a que le dicen patojo a los niños…

-Limayre (quien estaba conectada a la videoentrevista con sus padres): «Ja ja. cuando botan algo  al suelo dicen: ¡chish!»

Por último pero no menos importante: el consejo de la experiencia a migrantes

Los Gramajo aconsejan a las familias migrantes tener un plan: si se van a quedar en EE.UU. es una vía, si piensan regresar a Guatemala, trazarse un plazo, para actuar y decidir en consecuencia.

«Cada uno tiene su forma de vivir. Yo inclusive cuando era indocumentado, dije, yo voy a ser de esta nación mi nación y por elección. Y a los jóvenes que han nacido aquí les dijo: muchachos métanse al college, a la universidad…porque los migrantes que llegamos no tuvimos oportunidad, pero ustedes sí, para superarse, ser abogados, políticos de servicio, profesionales… No pueden terminar haciendo lo mismo que hicieron sus padres al llegar, porque Uds. tienen más oportunidad».

Graduación de Sharlotte de High School. Ella también estudia Medicina, con el decidido apoyo de sus padres.

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