Éxitos

En Día de Acción de Gracias se conocieron los migrantes Carlos y Lidia

Su mayor tesoro es su amor de familia, que les motiva a trabajar, a emprender y a impulsar a sus hijas: los migrantes Carlos y Lidia, de Concepción Chiquirichapa, Quetzaltenango, salen adelante en Washington D.C.

Comparten una alegría inspiradora

Nacieron en el mismo pueblo, Concepción Chiquirichapa, Quetzaltenango; hablan el mismo idioma: maya mam; alguna vez de adolescentes se vieron a la distancia pero Carlos y Lidia no se conocieron sino hasta ser migrantes, a más de 4 mil 500 kilómetros de su tierra natal, en un día de Acción de Gracias, en Washington D.C.

Carlos trabaja en cocina de restaurante, pero a la vez tiene un emprendimiento digital: venta de ropa típica guatemalteca para hombres: Estilo Maya. Lidia prepara platillos tradicionales guatemaltecos y él también le ayuda. De hecho postean videos en plena cocina y a veces en pleno baile cuando “es viernes y el cuerpo lo sabe” en donde muestran su alegría de estar juntos, amor por las raíces y deseo de superación.

Carlos Pérez constantemente impulsa la música, danzas y tradiciones de su natal Quetzaltenango, con el apoyo total de su familia. (Fotografía FB de Estilo Maya)
Quetzaltenango, con el apoyo total de su familia. (Fotografía FB de Estilo Maya)

Dan gracias a Dios por estar juntos

Lidia trabajó en limpieza y también en restaurantes. “Una vez, hace 18 años, nos invitaron a una cena del Día de Acción de Gracias. Es una tradición de Estados Unidos, pero que los migrante también han tomado. Era en casa de los amigos de unos amigos. Y allí nos conocimos con Carlos. Alguna vez nos habíamos visto en el pueblo, pero de lejos y éramos muy jóvenes”, cuenta entre sonrisas.

Desde entonces el amor los ha unido. Formaron una familia. Tienen dos hijas: Karen de 16 y Joselyn de 13. Ellas son su inspiración y su motivo para salir adelante. “Aquí hay mucho cambio, no es fácil empezar de cero. Todo lo que aprendí, mi título de maestro no vale. Perro esos obstáculos, esas barreras te dan valor, te retan a echarle ganas. Si no sé hablar el idioma, lo aprendo; si pierdo un trabajo, busco otro”.

Los migrantes Carlos y Lidia acudieron a votar en las recientes elecciones de Guatemala. Participaron por amor a su patria y en espera de mejores oportunidades de desarroillo para las comunidades

Emprendimientos en línea

Lidia dice: “Los guatemaltecos somos trabajadores. Y este país se mueve con el aporte de los migrantes hispanos. Yo aprendí a cocinar y es lo que empecé a aplicar para tener nuestro propio negocio. 

Trabajar en un almacén de ropa generó en Carlos la inquietud de empezar a distribuir prendas hechas en Guatemala, con tejidos típicos, para hombres. “Ví que existían varias ventas de ropa de tela típica para mujeres, pero no para hombres. Ahí ve la oportunidad y así surgió Estilo Maya. Vendemos camisas, las traemos desde talleres en Guatemala y aquí ya les hacemos bordados personalizados”,  cuenta.

 
La familia Pérez: Carlos, Lidia y sus hijas Karen y Joselyn integran un núcleo migrante de valores e identidad que avannza en Washington D.C. con la vista puesta en el futuro y las raíces cimentadas en su natal Guatemala.

El valor de una familia guatemalteca unida

“Gracias a lo que nos enseñaron nuestros padres, salimos adelante. Quizá ellos no sabían leer ni escribir, eran agricultores, pero tenían un fuerte sentido de trabajo y también de negocio para escalar en la vida”, agrega Lidia cuya especialidad son los tamales de arroz, los paches y también el pepián.

Carlos se siente afortunado de estar con Lidia: es tener a Guatemala cerca del corazón. “Es una mujer luchona, esforzada y me apoya en todo”. Lidia, se considera también dichosa de tener la compañía de Carlos. “Para poder salir adelante hay que estar unidos y en familia. Aquí la vida es muy corrida, de prisas, de horarios duros, pero seguimos adelante”.

Mucho más de nuestra Guatemala