Total de remesas migrantes enviadas durante 2025 a Guatemala supera por 4 mil millones de dólares el total de 2024. Presiones migratorias, previsión y responsabilidad familiar se conjugan en cifra histórica. Conoce el total exacto aquí.
Guatemala cerró 2025 con un ingreso histórico de 25 mil 530.2 millones de dólares en remesas familiares, la cifra más alta jamás registrada en el país, según datos oficiales del Banco de Guatemala. Este monto consolida a las remesas como la principal fuente de divisas de la economía nacional y confirma el papel central que juega la población migrante en el sostenimiento de muchísimos hogares guatemaltecos.
El récord cobra mayor dimensión al compararse con el año anterior. En 2024, las remesas sumaron alrededor de 21 mil 510 millones de dólares, por lo que en 2025 el país recibió más de 4 mil millones de dólares adicionales, lo que representa un crecimiento cercano al 19 por ciento interanual. El aumento se inscribe en una tendencia ascendente sostenida durante la última década.
Remesas enviadas por migrantes guatemaltecos
DATOS BANCO DE GUATEMALA 2002-2025
Factores del histórico incremento
Especialistas explican que este crecimiento responde a varios factores. Uno de los más relevantes es el aumento del envío preventivo de dinero desde Estados Unidos, impulsado por la incertidumbre ante políticas migratorias más restrictivas y el temor a deportaciones.
A ello se suma el crecimiento del número de guatemaltecos que migraron en años recientes y lograron incorporarse al mercado laboral estadounidense, particularmente en sectores como la construcción, los servicios y la agricultura, donde la demanda de mano de obra se ha mantenido elevada.
Monto supera incluso el Presupuesto Nacional
El impacto económico de este flujo es considerable. Convertidas a moneda nacional, las remesas recibidas en 2025 equivalen a aproximadamente 196 mil 582.5 millones de quetzales, utilizando una tasa de cambio de 7.70 quetzales por dólar.
Este volumen supera ampliamente los ingresos por turismo y exportaciones tradicionales, y representa una porción significativa del Producto Interno Bruto, además de contribuir a la estabilidad cambiaria y al fortalecimiento de las reservas internacionales.
De hecho, el monto convertido a quetzales supera el Presupuesto de 2025, que fue de Q148 mil millones y también el presupuesto aprobado 2026 que actualmente se encuentra suspendido en su vigencia por impugnaciones legales: US$163 mil millones.
Aporte familiar sostiene a la economía
En el plano social, diversos estudios del Banco Mundial y del Banco de Guatemala señalan que las remesas tienen un efecto directo en la reducción de la pobreza, especialmente en zonas rurales. Al incrementar el ingreso disponible de los hogares, permiten cubrir gastos esenciales como alimentación, salud, vivienda y educación, y actúan como un amortiguador frente a crisis económicas o emergencias familiares.
En cuanto al uso de los recursos, la mayor parte de las familias destina las remesas al consumo básico y al sostenimiento del hogar. Una proporción importante se invierte en mejoras de vivienda y compra de terrenos, mientras que una parte menor se dirige a educación, ahorro, pago de deudas o pequeños emprendimientos.
Aunque el componente productivo sigue siendo limitado, analistas destacan que el gasto cotidiano también dinamiza las economías locales y genera efectos multiplicadores en comercios y servicios.
Remesas en cada DICIEMBRE de 2017 a 2025
No obstante, el récord de 2025 también pone en evidencia una alta dependencia estructural de estos ingresos. Economistas advierten que cambios en la política migratoria de Estados Unidos o una desaceleración económica en ese país podrían afectar de manera directa a Guatemala. Por ello, subrayan la necesidad de políticas públicas que complementen las remesas con generación de empleo, inversión productiva y desarrollo territorial.
El ingreso histórico de remesas en 2025 confirma, una vez más, que la migración no solo es un fenómeno social, sino uno de los pilares económicos del país, sostenido por millones de guatemaltecos que, desde el extranjero, continúan enviando recursos para el bienestar de sus familias y comunidades de origen.
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