Conoce el diálogo entre el guerrero k'iche, capturado en batalla y el varón de Rabinal o Rabinal Achi, con el que inicia este baile drama prehispánico: el único que se conserva y que se presenta en Rabinal Baja Verapaz cada 25 de enero.
El Rabinal Achí es un baile drama prehispánico maya, considerada uno de los textos dramáticos más antiguos de América. Su antigüedad se remonta a los siglos XIII–XV, y pertenece al pueblo achí. Sobrevivió gracias a la tradicion oral y fue transcrito y traducido en 1856 por el sacerdote francés Charles-Étienne Brasseur de Bourbourg. Desde 2005 es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Se presenta cada 25 de enero en Rabinal, Baja Verapaz.
La obra narra el conflicto entre los linajes de Rabinal y de los K’iche’, centrado en la captura del Varón de los K’iche, un guerrero acusado de invadir territorios sagrados. Desde el inicio, el drama se presenta como un juicio ritual, en el que el prisionero defiende con orgullo sus acciones. No hay súplica ni arrepentimiento, sino una afirmación del honor, la lealtad y la palabra dada.
En el diálogo inicial ambos guerreros hablan con solemnidad ceremonial, reafirmando la legitimidad de cada bando y el sentido del desenlace. Toda una cosmovisión se revela a través de estas palabra ancestrales.
El Rabinal Achi’ debería ser una lectura obligada en las secundarias y universidades de Guatemala. Como dato final, el nombre prehispánico de esta danza es Baile del Tun, instrumento ancestral siempre presente.
Diálogo entre el guerrero k'iche y el varón de Rabinal
El Varón de Rabinal y su gente danzan en ronda. El Varón de los K’iche‘ llega de pronto y se pone a bailar en medio del círculo moviendo su lanza corta, como si quisiera herir con ella, en la cabeza, al Varón de Rabinal. El movimiento de la ronda es cada vez más rápido).
El Varón K’iche‘ (O K’iche’ Achí): ¡Acércate, jefe violentador! ¡Será el primero a quien no acabaré de cortar la raíz, el tronco; ese jefe de los Chacach, de los Zaman, el
¡Guerrero de Rabinal! ¡El cielo, la tierra, estén contigo, el más destacado entre los varones, Varón de Rabinal!
El Varón de Rabinal (o Rabinal Achi’): (Al bailar agita un lazo, con el que se propone sujetar a su enemigo). ¡Efectivamente! ¡Valeroso varón, hombre de los Cavek K’iché! Eso dijo tu voz ante el cielo, ante la tierra: “Acércate, jefe violentador ¿Será el único a quien no acabaré por cortar la raíz, el tronco, ese jefe de los Chacach, de los Zaman”, ¿Así dijiste?
Sí, efectivamente, aquí está el cielo; sí, efectivamente, aquí está la tierra. Te entregaste al hijo de mi flecha, al hijo de mi escudo, a mi maza yaqui, a mi hacha yaqui, a mi red, a mis ataduras, a mi tierra blanca, a mis yerbas mágicas, a mi vigor, a mi valentía. Sea así o no sea así, yo te enlazaré con mi fuerte cuerda, mi fuerte lazo, ante el cielo, ante la tierra.
¡El cielo, la tierra, estén contigo, valiente, varón, hombre prisionero y cautivo!
(Lo ha sujetado con el lazo y tira de éste, para atraerlo hacia sí. Cesa la música, y la danza se interrumpe. Hay un prolongado silencio, en el cual ambos varones, fingiéndose iracundos, se ven cara a cara. Después, sin acompañamiento musical ni danza, pronuncia el siguiente parlamento el Varón de Rabinal y le replica el Varón de los K’iche).
El varón de Rabinal: ¡Eh! valiente, varón, prisionero, cautivo. Ya enlacé al de su cielo, al de su tierra…. Revela dónde están tus montañas, dónde están tus valles; si naciste en el costado de una montaña, en´el costado de un valle.¿No serías un hijo de las nubes, un hijo de las nublazones? ¿No vendrías arrojado por las lanzas, por la guerra? Esto es lo que dice mi voz ante el cielo, ante la tierra. ¡El cielo, la tierra, estén contigo, hombre prisionero, autivo!
El Varón de los K’iche: ¡Ah cielo, ah tierra! ¿Es verdad que dijiste eso, que pronunciaste voces absurdas ante el cielo, ante la tierra, ante mis labios y mi cara?: ¿Que soy un valiente, un varón? Eso dijo tu voz. ¡Vamos! ¿Sería un valiente, vamos, sería un varón y habría venido arrojado por la lanza, por la guerra?Por eso no pronunciaré abundantes palabras, destacado entre los varones, Varón de Rabinal. ¡El cielo, la tierra, estén contigo!
(Y se reanuda el baile. Vuelve a sonar la música).
El Varón de Rabinal: ¡Eh! valiente, varón, hombre prisionero, cautivo. ¿Así dijo tu voz ante el cielo, ante la tierra? “¡Vamos! ¿Sería un valiente, ¡vamos!, sería un varón, y diría, revelaría mis montañas, mis valles?
El Varón de los K’iché: ¡Ah cielo, ah tierra! Tu voz dijo ante el cielo, ante la tierra: “Se podrá hacer nacer, salir, las voces, las palabras, que diré contigo, ante el cielo, ante la tierra.
El Varón de Rabinal: Valiente, varón, hombre de los Cavek k’iché, ¿eres mi auxiliar, eres mi hermano mayor, eres mi hermano menor? ¡Magnífico! ¡Y cómo podría mi espíritu haber olvidado verte, olvidado mirarte, en los vastos muros, en la vasta fortaleza!
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