Con cifras de migración más bajas en 50 años, debido a las políticas implementadas por segundo gobierno de Trump, Brookings Institute proyecta efectos en la economía: caída en consumo y mayores costos.
La reducción de la inmigración neta en Estados Unidos está comenzando a reflejarse con claridad en el desempeño económico del país. Un nuevo análisis del Brookings Institution advierte que los cambios recientes en la política migratoria han tenido efectos negativos medibles sobre el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), el consumo de los hogares y la evolución del mercado laboral, con impactos que se extenderán al menos hasta 2026.
De acuerdo con las estimaciones de Brookings, Estados Unidos habría registrado en 2025 migración neta negativa por primera vez en décadas, con flujos que oscilan entre –295 mil y –10 mil personas. El instituto considera probable que esta tendencia continúe en 2026, en un contexto de alta incertidumbre regulatoria y mayor aplicación de políticas de control migratorio. Brookings Institute tiene más de 100 años de analizar políticas públicas con enfoque no partidista.
Impacto directo sobre el crecimiento económico
El análisis traduce la menor llegada de inmigrantes en una reducción del crecimiento de la fuerza laboral y, por ende, de la producción total. Solo por la menor contribución directa de los inmigrantes al empleo y la generación de bienes y servicios, el crecimiento del PIB real se habría reducido en alrededor de 0.2 puntos porcentuales en 2025 y 0.1 puntos porcentuales en 2026.
Pero el efecto no se limita a la oferta laboral. Brookings subraya que la inmigración también impulsa la demanda, y que la contracción del consumo amplifica el impacto económico total.
Caída del consumo y efectos en cadena
Según el estudio, el gasto de los consumidores inmigrantes se ve afectado por dos factores clave: hay menos inmigrantes viviendo en Estados Unidos y, además, quienes permanecen en el país reducen su consumo por motivos de precaución, ante un entorno de mayor vigilancia, incertidumbre legal y temor a exponerse en espacios públicos.
Este freno al consumo toma por sorpresa a muchos negocios, que responden ajustando costos, reduciendo inversión o incluso despidiendo trabajadores, lo que genera efectos multiplicadores negativos sobre el crecimiento.
Brookings estima que estas dinámicas implicaron entre 40 mil y 60 mil millones de dólares menos en gasto de consumo en 2025 respecto a 2024. Para 2026, la reducción adicional se ubicaría entre 10 mil y 40 mil millones de dólares, cifras que ayudan a explicar la debilidad inesperada de la demanda reportada por algunos sectores comerciales.
Efecto total sobre el PIB
Sumando la menor oferta laboral, la caída del consumo y un aumento del ahorro precautorio entre inmigrantes —considerado especialmente en el escenario más restrictivo—, Brookings calcula que el crecimiento del PIB en 2025 se redujo entre –0.2 y –0.3 puntos porcentuales. Para 2026, el impacto sería de entre –0.1 y –0.3 puntos porcentuales, dependiendo de la evolución de la política migratoria.
Estas proyecciones asumen que la Reserva Federal no relaja la política monetaria en respuesta a la menor expansión potencial del empleo causada por la reducción de la inmigración.
Señales engañosas
El instituto advierte que el crecimiento del empleo podría mantenerse muy por debajo de los promedios históricos, con una creación mensual de puestos de trabajo de apenas 50 mil o menos, e incluso con riesgo de cifras negativas en 2026. En este contexto, Brookings recomienda observar con atención la tasa de desempleo para distinguir entre una debilidad cíclica —susceptible de respuesta monetaria— y una restricción estructural derivada de la política migratoria.
Algunos sectores económicos, en particular aquellos que dependen del consumo de comunidades inmigrantes, enfrentarán una debilidad persistente que no responde a un ciclo económico tradicional, sino a un nuevo equilibrio impuesto por la menor inmigración.
Inflación y política monetaria: un efecto limitado
Contrario a algunos temores, Brookings considera que el impacto de la inmigración sobre la inflación es probablemente reducido. Esto se debe a que los inmigrantes no solo aumentan la oferta de trabajo, sino también la demanda de bienes y servicios, por lo que su ausencia puede contrar ambos lados de la ecuación.
En este escenario, el instituto recomienda que cualquier postura monetaria más acomodaticia se adopte con cautela, reconociendo que parte de la desaceleración económica responde a cambios estructurales y no necesariamente a un deterioro del ciclo económico.
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