En diciembre de 2025, se celebró el Centenario del Baile de los Gigantes en Antigua Guatemala, una tradición que evoca simbolismos del Popol Vuh y también tiempos coloniales. Es un convite festivo que invita a ver hacia arriba.
Por Mariángel Álvarez Prado, estudiante de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Rafael Landívar.
El Baile de los Gigantes es una de las expresiones populares más particulares, llamativas y visualmente impactantes. Sus figuras no pueden pasar desapercibidas, porque son, de hecho, personajes de hasta tres metros de altura que caminan lentamente por las calles y de pronto, comienzan a bailar alegremente, dando vueltas, al ritmo de la marimba, rodeadas de espectadores sonrientes y sororpendidos.
Es una tradición que se mantiene viva, especialmente durante festivales patronales en municipios como Sumpango Sacatepéquez y Antigua Guatemala, que celebró en diciembre de 2025 el centenario de este convite. También se efectúa en algunos municipios de Sololá, Quetzaltenango y Suchitepéquez, según detalla el Atlas Danzario del antropólogo Carlos René García Escobar.
Dualidad de personajes y colores: bien y mal
La danza de los gigantes es una manifestación cultural que entrelaza raíces europeas y mesoamericanas. En esencia consiste en seres formados con estructuras livianas portadas por bailarines que permanecen ocultos dentro de un armazón de madera o metal. Desde el exterior, se observa un personaje de proporciones exageradas, con rostro hecho de resina o de papel maché. Van con trajes coloridos, que pueden ser estampados modernos o también textiles mayas.
Su rasgo más distintivo es la cabeza, que suele ser de una dimensión más grande respecto al cuerpo. Estas cabezas son hechas con mucho detalle: expresiones marcadas, mejillas rosadas, bigotes, sonrisas amplias o miradas serias. Los personajes pueden ser reyes y reinas, danzarines morenos, caballeros elegantes: siempre humanos.
Los gigantes desfilan o danzan usualmente en parejas masculino y femenino. En algunas celebraciones, un personaje puede vestir de blanco y otra de negro, generando un contraste visual que refuerza ideas simbólicas asociadas a la dualidad.
La danza no es de movimientos complejos o coreografías elaboradas, su actitud es lo que marca todo. El simple hecho de caminar, girar o inclinarse frente al público genera una experiencia distinta para quienes lo viven, porque no es algo que se haga seguido.
Simbolismo cultural
Aunque a primera vista puede parecer meramente festivo, la danza de los gigantes tiene un significado más grande, claro dependiendo del contexto y la región. Representan el mestizaje, la diversidad social, la convivencia entre distintos grupos y algunas relaciones de poder.
El contraste entre figuras vestidas de blanco y negro se asocia con la idea de equilibrio entre opuestos: luz y oscuridad, vida y muerte, lo terrenal y lo espiritual. Este pensamiento de dualidad no es ajena a las cosmovisiones indígenas.
También existe una conexión con el antiguo libro maya el Popol Vuh, en donde existen gigantes como Zipacná, Cabrakán o Vucub Guacamayo, que intentan imponer su voluntad a los demás. Sin embargo, son derrotados. Este simbolismo alude a la derrota del mal por la Inmaculada Concepción de María, cuya fiesta del 8 de diciembre suele ser la ocasión de su salida a las calles, llueva o haga solo, de día o de noche.
En el ámbito social, la danza también puede interpretarse como una forma de cohesión comunitaria. La preparación de los trajes, la construcción de las estructuras y la organización del desfile requieren colaboración. No es una tradición individual, sino colectiva.
Influencia europea con otra vestimenta
Ahora hablando un poco sobre sus raíces europeas, la danza fue traída al país en el siglo XVIII, cuando los bailes con figuras gigantes eran comunes en festividades cristianas de España y otros lugares del Viejo Mundo. Sin embargo, no se tiene documentación de varios de esos convites, excepto el de Antigua Guatemala que celebró su centenario en 2025.
Con el paso del tiempo, esta tradición fue adoptada en Guatemala y comenzó un proceso de transformación cultural. Más allá de mantenerse como una simple réplica europea, la danza se sincretizó con elementos locales y con la cosmovisión indígena.
¿Dónde y cuándo se celebra?
La danza de los gigantes se presenta en distintas regiones del país, cada una con particularidades propias.
• En Sumpango, durante las fiestas patronales en honor a San Agustín de Hipona, el 28 de agosto, las figuras gigantes recorren las calles del municipio acompañadas por marimba y por una multitud que celebra entre música, color y tradición.
• En Antigua Guatemala, durante las celebraciones de la Inmaculada Concepción de María el 8 de diciembre, también se combinan las tradiciones locales de cabezones y gigantes, integrándose a un contexto festivo profundamente arraigado en la historia colonial de la ciudad.
• Otras regiones como Chimaltenango, Sololá, Quetzaltenango y partes de Suchitepéquez mantienen viva esta tradición durante sus ferias patronales, adaptándola a sus propios contextos culturales.
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