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400 años de nacimiento del Santo Hermano Pedro de Betancur – Guía de lugares donde dejó huella en Antigua Guatemala

Este 21 de marzo de 2026 se cumplen 400 años del nacimiento del santo que hizo de Antigua Guatemala el lugar de su obra de caridad: el Hermano Pedro de Betancur. Y aún se pueden hallar sitios de la ciudad colonial donde estuvo e hizo el bien.

Este 21 de marzo de 2026 se conmemoran 400 años del nacimiento del Santo Hermano Pedro de San José de Betancur, una de las figuras más queridas y trascendentales de la historia espiritual y social de Guatemala. Nacido en Vilaflor, Tenerife, en esta misma fecha de 1626, su vida cambiaría radicalmente al llegar (en 1651)  a Santiago de los Caballeros —hoy La Antigua Guatemala— donde desarrolló una obra sin precedentes en favor de los más pobres.

Más que un religioso, el Hermano Pedro fue un caminante incansable de la ciudad colonial. Recorrió calles, hospitales, cárceles y barrios marginales, recogiendo limosnas, atendiendo enfermos y enseñando a niños abandonados. 

Aún se pueden visitar los espacios donde vivió y sirvió. Esta es una guía de algunos lugares donde el santo dejó su marca en La Antigua Guatemala, siguiendo el orden de su vida entre 1651 y 1667.

El Santo Hermano Pedro de Betancur nació el 21 de marzo de 1626 en Tenerife, España; llegó a Santiago de los Caballeros de Guatemala en 1651 y murió en 1667 a los 41 años. En esos casi 16 años realizó una obra de amor y caridad que prosigue hasta la fecha. Representación digital del Santo en sus frecuentes recorridos por las calles de Antigua Guatemala gritando: "Acordaos hermanos que un alma tenemos y si la perdemos, ya no la recobramos"
El Santo Hermano Pedro de Betancur nació el 21 de marzo de 1626 en Tenerife, España; llegó a Santiago de los Caballeros de Guatemala en 1651 y murió en 1667 a los 41 años. En esos casi 16 años realizó una obra de amor y caridad que prosigue hasta la fecha. Representación digital del Santo en sus frecuentes recorridos por las calles de Antigua Guatemala gritando: "Acordaos hermanos que un alma tenemos y si la perdemos, ya no la recobramos"

Breve cédula biográfica

Pedro de San José de Betancur nació el 21 de marzo de 1626 en Tenerife, España. Llegó a Guatemala en  febrero de 1651. Tras una experiencia personal de pobreza y enfermedad, dedicó su vida al servicio de los más necesitados. 

Fundó el Hospital de Nuestra Señora de Belén y dio origen a la Orden de los Bethlemitas, la primera orden religiosa fundada en América. Falleció el 25 de abril de 1667 en Santiago de los Caballeros y fue canonizado en 2002 por Juan Pablo II

Estos son sitios cuyas rocas, muros y espacio tiene la huella del Santo que fue amor.

1. Hospital Real de Santiago (1651)

Al llegar a la ciudad en 1651, el Hermano Pedro enfermó gravemente y fue atendido en el antiguo Hospital Real de Santiago. Este primer contacto con la realidad de los enfermos pobres marcaría profundamente su vocación.

Aquí comprendió el abandono en que quedaban muchos pacientes tras salir del hospital, una experiencia que más adelante lo impulsaría a fundar un espacio dedicado a los convalecientes sin recursos. Hoy solo quedan unos muros, pero el amor está en esas piedras. 

Fue creado en 1553 como Hosapital de Nuestra Señora de los Remedios. En 1559 por orden del Rey se empezó a llamar Hospital Real de Santiago. Y en 1637 empezó a ser administrado por la Orden de San Juan de Dios, nombre que esta institución asistencial tomaría posteriormente y hasta la actualidad.

En este solar estuvo el Hospital de Santiago, donde estuvo internado el Hermano Pedro. Clic en el mapa o en este link para poder visitarlo..

2. Iglesia y convento de San Francisco el Grande (desde 1651)

Tras su recuperación, comenzó a frecuentar la Iglesia de San Francisco el Grande, donde se integró como terciario a la espiritualidad franciscana. No fue aceptado como fraile, sobre todo por su dificultad para el idioma latín.

Aún así, la devoción franciscana se convirtió en su núcleo de formación espiritual y acompañamiento religioso. En  este mismo templo se encuentra su tumba: es un santuario visitado constantemente desde hace siglos y más aún desde su canonización.

3. Ermita del Calvario (década de 1650)

La hermosa  Ermita del Calvario fue uno de los lugares clave en la vida cotidiana y espiritual del Hermano Pedro. Participó en su construcción y vivió allí durante un tiempo. 

Desde este punto organizaba sus recorridos por la ciudad, visitando enfermos, presos y pobres. Oraba constantemente ante la imagen de la Virgen de Dolores. En Cuaresma y Semana Santa efectuaba un viacrucis que terminaba precisamente en esta capilla.

3. Convento de Santa Catalina Mártir (devoción y tradición popular)

El Convento de Santa Catalina Mártir,  formó parte de la memoria devocional del Hermano Pedro. Aunque solo queda una nave sin techo de dicho templo, es el sitio de una tradición emblemática. 

En este convento se veneraba una imagen de Cristo crucificado que en la actualidad es un Señor Sepultado en el Templo de Santa Catalina en la ciudada capital y que el santo solía cargar durante sus recorridos nocturnos por la ciudad. El Cristo estaba en El Calvario y le decía ¡Quiero descansar, llévame  al Convento de las Catalinas y colócame como un Sepultado! Y el Hermano Pedro obedecía y lo cargaba. En aquel tiempo aún no existía el hoy famoso Arco de Santa Catalina. Pero aún puede verse la ruina del convento.

Aunque este episodio pertenece más al ámbito de la tradición oral que a los registros históricos documentados, refleja la profunda espiritualidad del Hermano Pedro y su identificación con el sufrimiento de Cristo, elemento central de su vida y obra.

4. Árbol del Hermano Pedro (ca. 1657)

A ún lado de la Ermita del Calvario se encuentra el tradicional árbol de esquisúchil, que según la tradición fue plantado por el santo alrededor de 1657.

Este árbol se convirtió en símbolo de su presencia en la ciudad y en un punto de devoción popular que aún hoy forma parte del recorrido de peregrinos. En mayo de 2020, dicho árbol se desplomó, debido a una plaga que le atacaba y que no fue posible curar. Pero dos meses después, en el mes de julio, del tronco cortado, empezaron a brotar retoños: el milagro es patente. Un venerado árbol tricentenario que vuelve a crecer.

5. Hospital de Nuestra Señora de Belén (1663-1667)

La culminación de la inmensa obra del Hermano Pedro fue la fundación del Hospital de Nuestra Señora de Belén en 1663, dedicado a los convalecientes pobres que no tenían dónde recuperarse.

En este lugar no solo atendió personalmente a los enfermos, sino que también organizó una escuela para niños necesitados. Aquí murió el 25 de abril de 1667 y el sitio exacto está marcado con una lápida, a donde fieles vienen a rezar. Su obra, misión y ejemplo daría vida a la Orden de los Bethlemitas.

Un legado vivo en la ciudad

A cuatro siglos de su nacimiento, la figura del Hermano Pedro sigue presente en las calles de La Antigua Guatemala. Su vida puede leerse como un recorrido urbano marcado por la compasión, donde cada espacio refleja una etapa de transformación personal y servicio.

Visitar estos lugares no es solo un ejercicio histórico, sino una forma de entender cómo un migrante, enfermo y sin recursos, llegó a convertirse en el primer santo de Centroamérica y en un referente de solidaridad que sigue vigente hasta hoy.

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Gustavo Montenegro Director Editorial, SoyMigrante.com REVISTA
Periodista, escritor, contador de historias. Nació en Guatemala, 1971. Egresado de la Carrera de Comunicación Universidad Rafael Landívar. Fue docente universitario y ha trabajado en varios medios de comunicación, entre ellos Prensa Libre, entre 1996 y 2022. Actualmente dirige SoyMigrante.com/revista
Periodista, escritor, contador de historias. Nació en Guatemala, 1971. Egresado de la Carrera de Comunicación Universidad Rafael Landívar. Fue docente universitario y ha trabajado en varios medios de comunicación, entre ellos Prensa Libre, entre 1996 y…

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