Una misión médica de la Universidad Estatal de Oklahoma se desarrolla en comunidades del occidente de Guatemala. Van más de 900 pacientes atendidos, de todas edades. En ella participa Limayre Gramajo, hija de los migrantes guatemaltecos Jairo y Sara, originarios de Quetzaltenango.

Enfermedades respiratorias, gripes, alergias y artritis, son algunos de los cuadros detectados por la misión de 18 médicos y estudiantes de medicina que están por graduarse de la Universidad de Oklahoma, Estados Unidos, quienes desde el 7 de febrero efectúan una misión médica en comunidades de Quetzaltenango y Totonicapán, Guatemala. 

Esta misión cuenta con el apoyo de dicha casa de estudios, pero también de la comunidad migrante guatemalteca en Oklahoma, que donó insumos médicos y también recursos que permitieron el viaje de la doctora Limayre Gramajo, estadounidense de padres guatemaltecos, cuyo mayor anhelo era servir a la comunidad de donde proviene su familia.  “Observamos una amplia variedad de necesidades entre los pacientes, y lamentablemente se detectaron casos que requerían exámenes adicionales debido a síntomas preocupantes asociados con posibles patologías malignas”  dice Limayre.

Centros de salud de varias comunidades se han llenado de personas en busca de atención médica. En cada día han sido atendidas unas 100 personas, en promedio. «Nos llena de alegría poder servir y estamos profundamente agradecidos por la oportunidad de compartir nuestros recursos y conocimientos con la comunidad. Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento por recibirnos con tanta hospitalidad y calidez”, agrega Limayre.

Una misión desde la raíz

«Somos estudiantes del último año de medicina. En el mes de mayo nos graduamos como médicos en diversas especialidades, en mi caso, como ginecóloga obstetra. Aquí estamos ejerciendo como médicos y los supervisores solo se encargan de asegurar que los diagnósticos sean adecuados», relató Limayre durante un breve descanso, en una de las clínicas móviles instaladas.

Esta jornada médica fue coordinada con la Universidad Estatal de Oklahoma, en Estados Unidos. «La universidad se encargó de todos los aspectos, tienen un programa de rotaciones globales donde priorizan ciertos países como Perú, México, Costa Rica, África y otros lugares del mundo».

Al ver esta oportunidad de atender a su gente, Limayre decidió coordinar con la comunidad migrante guatemalteca radicada en Oklahoma para recaudar insumos y medicamentos para esta misión, así mismo como apoyo a la universidad. «Con el respaldo de las familias en Oklahoma, logramos recaudar insumos como toallas sanitarias, jabones, cepillos de dientes y algunos medicamentos. Me movilicé para obtener más recursos y traerlos a Xela» mencionó.

Limayre Gramajo, hija de migrantes guatemaltecos, está a punto de graduarse como ginecóloga obstetra gracias al apoyo de becas y préstamos estudiantiles. Motivada por la misión en Guatemala, se comprometió a recolectar insumos para las comunidades atendidas durante la jornada, cuenta con el respaldo solidario de la comunidad migrante guatemalteca establecida en Oklahoma
Limayre Gramajo, hija de migrantes guatemaltecos, está a punto de graduarse como ginecóloga obstetra gracias al apoyo de becas y préstamos estudiantiles. Motivada por la misión en Guatemala, se comprometió a recolectar insumos para las comunidades atendidas durante la jornada, cuenta con el respaldo solidario de la comunidad migrante guatemalteca establecida en Oklahoma

Recepción cariñosa en cada comunidad

Con amor y entusiasmo, Limayre describió su llegada a las comunidades guatemaltecas. Ha sido recibida con gratitud y paciencia por todas las personas a las que ha atendido. Desde el momento en que pisó suelo guatemalteco, se conectó con sus raíces. Ella estuvo a cargo de atención ginecológica. Ha brindado servicios como el Papanicolau y exámenes para detectar tumores de mama.

La intención de Limayre va más allá de esta misión. Quiere comprender la realidad de  Guatemala y a futuro poder regresar con más frecuencia para ofrecer sus conocimientos médicos.  Su meta a largo plazo es establecer centros de atención médica en Guatemala en los próximos diez años. Su pasión por atender a la comunidad hispana en Oklahoma se ha fortalecido con esta experiencia.

«Todos tenemos un propósito y al alcanzar nuestras metas, llevamos con nosotros el orgullo de ser guatemaltecos. Por esta razón, es fundamental regresar y contribuir al desarrollo de nuestra comunidad en Guatemala»

Sobre la jornada

El trabajo comenzó varias semanas antes, con la colaboración tanto de la universidad como de las autoridades locales en Guatemala. Los sitios visitados incluyeron Chuiquilajá, Tierra Colorado Bajo, Las Majadas, Llanos de la Cruz, Choquí Bajo, Trigales, Xecaracoj del municipio de Quetzaltenango y la cabecera municipal de Totonicapán, Guatemala.

Las jornadas se llevaron a cabo en puestos de salud, así como en salones e iglesias comunales. La atención comenzó con el registro de personas y se organizó según los diagnósticos establecidos. 18 Médicos con diversas especialidades intervinieron en casos de enfermedades respiratorias, gastrointestinales, infecciones urinarias y presión arterial alta.

La doctora internista Berenice Jiménez, quien formaba parte del equipo, mencionó: «Además del importante apoyo que se necesita en las comunidades, es crucial escuchar los síntomas de los pacientes; con los medicamentos que traemos, podemos ofrecer un aporte significativo».

Durante las jornadas, se atendieron a un promedio de 100 pacientes diarios, lo que suma un total de 900 personas, incluyendo niños, niñas, hombres y mujeres. En algunos casos, fue necesario limitar la atención debido a restricciones de tiempo y recursos disponibles. Para facilitar la comunicación entre pacientes y médicos, se contó con la colaboración de traductores de español a inglés.

"Necesitamos acceso a la salud"

"Estoy profundamente agradecida por la atención y dedicación de los doctores. Quiero hacer un llamado a las autoridades para que respalden estas valiosas actividades, ya que la necesidad es considerable y el acceso a ellas es fundamental para nosotros", dijo María Xecaracoj, una de las pacientes atendidas.

La atención médica de la jornada requirió de traductores para facilitar la comunicación entre médicos estadounidenses y pacientes guatemaltecos.
La atención médica de la jornada requirió de traductores para facilitar la comunicación entre médicos estadounidenses y pacientes guatemaltecos.

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