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Joyas de Antigua Guatemala: el Arco de Santa Catalina no siempre fue amarillo

¿Sabías que el famoso Arco de Santa Catalina era una pasarela peatonal? ¿Cuántos colores ha tenido? No siempre ha sido amarillo. Estos son datos que tal vez sabías o quizá no sobre este ícono mundial de Guatemala

Nadie se resiste a tomarse una foto con él. Es un rockstar… ¡de 330 años!: el Arco de Santa Catalina es ícono de Antigua Guatemala y también de toda Guatemala. Tiene más de 300 años en pie. 

Desafía al tiempo y a través de él pasan millones de visitantes, extranjeros y guatemaltecos, por supuesto muchísimos migrantes que tienen oportunidad de visitar la irresistible tercera capital (entre 1643 y 1773). Estos son algunos detalles importantes sobre el emblemático arco de Santa Catalina.

Miles, millones de visitantes, guatemaltecos o no guatemaltecos de Antigua Guatemala se han retratado con el magnífico marco del Arco de Santa Catalina.
Miles, millones de visitantes, guatemaltecos o no guatemaltecos de Antigua Guatemala se han retratado con el magnífico marco del Arco de Santa Catalina.

Ojo: No siempre ha sido amarillo

Parece difícil imaginar el Arco de Santa Catalina sin su «amarillo de Antigua Guatemala», pero a lo largo de su existencia ha tenido unas 26 tonalidades: azules, grises, amarillo, café, celeste, verde y hasta negro.  El actual color lo conecta visualmente con el templo de La Merced, que se encuentra a una cuadra.

De todos los colores que ha tenido, ninguno es colonial, según explica el arquitecto Osmín de la Maza, experto en restauración colonial que investigó la estructura e historia del Arco de Santa Catalina.  En 2017 efectuó una tarea de restauración que no se había hecho en más de 50 años y como parte de ella se rasparon capas previas de pintura y fue allí donde se identificaron alrededor de 26 colores.

El color original es blanco quizá con algunos detalles en azul añil, explicó el arquitecto Osmín de la Maza en una conferencia en la Universidad Francisco Marroquín. Sin embargo, a los visitantes parece fascinarles el emblemático amarillo actual y así luce también en muchas pinturas de paisaje antigüeño.

 

¿Cuál te gusta más? Cámbiale color al Arco

Pasarela a la nueva ala del convento

El convento de monjas de Santa Catalina Mártir fue fundado en Santiago de los Caballeros, Antigua Guatemala, en 1613. Llegó a tener tantas religiosas que su espacio se hizo insuficiente.  Benefactores donaron un inmueble al otro lado de la calle.

Como eran monjas de clausura, no podían salir a la vía pública y por ende no podían estar cruzando de un edificio al otro. Se propuso cerrar la calle, pero el Ayuntamiento de Santiago no lo permitió.  

El 21 de agosto de 1693 surge la propuesta de construir un paso elevado sobre la calle: un puente peatonal, una pasarela. Se aprueba y en diciembre de aquel 1693 empezó la construcción. Fue rápida, para junio de 1694 ya estaba terminado.  

 
Muro y entrada tapiada del antiguo convento de Santa Cataliina Virgen y Mártir, cuya ampliación al otro lado de la calle requirió de la construcción del puente del Arco. A pocos pasos de este muro está el Arco.
Muro y entrada tapiada del antiguo convento de Santa Cataliina Virgen y Mártir, cuya ampliación al otro lado de la calle requirió de la construcción del puente del Arco. A pocos pasos de este muro está el Arco. Los ladrillos del tiempo se pueden ver y palpar aquí.
En el interior del antiguo templo del Convento de Santa Catalina se guardan imágenes de Pasión y también algunos pasos del Viacrucis.

23 metros de largo para cruzar la calle

“El área de paso tiene aproximadamente tres metros de ancho con dos rampas hacia ambos lados del arco. Estas conectan al segundo piso del antiguo convento. Quizá hubo gradas de madera pero se perdieron. Aún se observa el zócalo rojo de la época”, expone el arquitecto Osmín de la Maza, quien junto al doctor Alberto Garín desarrollaron trabajos de conservación en 2017.
En total, de lado a lado el Arco tiene 23 metros de ancho y 11 de altura.

 

Aún se conserva la pequeña hornacina donde debió haber estado colocada alguna efigie religiosa, posiblemente de Santa Catalina. El actual aspecto del arco data de 1947 cuando fue reforzado y remozado.
Aún se conserva la pequeña hornacina donde debió haber estado colocada alguna efigie religiosa, posiblemente de Santa Catalina. El actual aspecto del arco data de 1947 cuando fue reforzado y remozado.

Resistencia tricentésima trigésima (330 años) y contando...

“Es una solución sólida y clásica, porque el arco transmite el peso y empujes a los estribos incrustados en los gruesos muros a ambos lados de la calle”, explica la Maza. El Arco de Santa Catalina resistió los terremotos de 1776.

Ya que comenzó a funcionar casi inmediatamente despues de su finalización, podría decirse que en junio de 2024 esta estructura cumplirá 330 años.

Antigua Guatemala fue abandonada como capital oficialmente en 1775, debido a la orden real de traslado de la capital, que se concretó el 2 de enero de 1776. Quedaron muy pocos pobladores y permaneció con más ruinas que viviendas por muchos años. Por ello entre 1859 y 1861 el corregidor de Sacatepéquez José María Palomo mandó a retirar el musgo y plantas que le habían crecido al Arco.

Grabado del siglo XIX. Nótese cómo el Arco de Santa Catalina no tenía la torreta de reloj aún.
Grabado del siglo XIX. Nótese cómo el Arco de Santa Catalina no tenía la torreta de reloj aún.

Originalmente el Arco no tenía torre de reloj

Aunque hoy puede ser difícil imaginar el Arco de Santa Catalina sin reloj, la verdad es que desde su inauguración pasó 165 años sin la torreta que actualmente le caracteriza. El cambio ocurrió durante la mencionada limpieza. Fue cuando se le colocó una torre de Reloj. Que no es la actual. Esta fue cambiada en 1902 pero fue destruida por los terremotos de 1917-1918. El arco resistió nuevamente. Se le puso otra torre de reloj en 1919, que fue removida en 1930 por «fea».

En 1947 se terminó la actual torre, que además tuvo un refuerzo de hierro y concreto para toda la estructura. A cargo de la obra técnica estuvo el arquitecto Rafael Pérez de León (constructor del Palacio Nacional de la Cultura) y el diseño de la torreta es obra del escultor Rodolfo Galeotti Torres, a pedido de la municipalidad de Antigua. Todo el proyecto llevó casi una década.

Solo para imaginar: así se vería el arco si solo tuviera su estructura y función original. La pasarela era techada pues su propósito es que no se viera a las monjas de clausura. (Fotoarte María Angeles Montenegro)
Solo para imaginar: así se vería el arco si solo tuviera su estructura y función original. La pasarela era techada pues su propósito es que no se viera a las monjas de clausura. (Fotoarte María Angeles Montenegro)
Fotografía del Arco de Santa Catalina aproximadamente en 1880. Nótese que la torre de reloj no era la actual.
Fotografía del Arco de Santa Catalina aproximadamente en 1880. Nótese que la torre de reloj no era la actual.

Tradición, leyenda y fama mundial

En el Convento de Santa Catalina de Antigua se veneraba a un Señor Sepultado que actualmente está en el templo del mismo nombre en la actual ciudad de Guatemala. Esta imagen era cargada, según la tradición, por el Santo Hermano Pedro de Betancur, desde la capilla de El Calvario.

Sobre el color amarillo actual existió una teoría, acerca de que se originó como una dedicación al Santísimo Sacramento, pero no hay evidencia documental, sin embargo es el tono más emblemático y fotografiado.

A la fecha se desconoce quién fue el autor y ejecutor del diseño del Arco de Santa Catalina de Antigua Guatemala, que cumple 330 años de desafiar al tiempo y de maravillar a quien pasa debajo de él.

La actual torre de reloj del arco de Santa Catalina data de 1947. El arquitecto Rafael Pérez de León, constructor del Palacio Nacional se encargó de reforzar toda la estructura y el escultor Rodolfo Galeotti Torres diseñó el estilo, para que coincidiera con el de la cercana iglesia La Merced de Antigua Guatemala.
La actual torre de reloj del arco de Santa Catalina data de 1947. El arquitecto Rafael Pérez de León, constructor del Palacio Nacional se encargó de reforzar toda la estructura y el escultor Rodolfo Galeotti Torres diseñó el estilo, para que coincidiera con el de la cercana iglesia La Merced de Antigua Guatemala.

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