A 24 años de haber llegado a Estados Unidos (la mitad de su vida), la guatemalteca María Morales escribe con gratitud: un mensaje inspirador que invita a la esperanza en la adversidad.
Hoy (25 de enero) es un día muy especial para mí en lo personal. Hoy, hace 24 años, me subí a un avión con destino a lo desconocido. Realmente no sabía qué venía para mí, pero estaba decidida a hacer de ese viaje la mejor experiencia de aprendizaje posible.
Ha sido un recorrido increíble, con altos y, sin duda, muchos bajos, pero hay algo que puedo decir con total certeza: nada es motivo de arrepentimiento. Todo tenía que suceder así para que yo pudiera llegar a estar donde estoy hoy.
En poco más de un mes cumpliré 48 años, y eso me lleva a reflexionar que la mitad de mi vida la he vivido fuera de mi país natal, Guatemala.
Dejé atrás mi pasado, un pasado que trajo mucha tristeza a mi vida, y ustedes saben la razón (la pérdida de mis padres).
Estados Unidos ha sido muy bueno conmigo. Hoy considero a este país mi hogar, el hogar que me ha visto crecer como mujer y que me ha dado la oportunidad de abrir dos negocios. ¿Cómo no estar agradecida? Ha sido bueno conmigo de tantas maneras.
Mateo (hijo) ha sido la bendición número uno en mis momentos más difíciles, y por eso siempre estaré agradecida con Dios y con la vida por darme la oportunidad de conocer el verdadero significado del amor.
Él es mi corazón, mi vida, mi mundo, mi todo. Curiosamente, mañana cumplirá 20 años y, al sentarme a pensar, veo cómo mi vida se ha alineado con mi destino.
Ryan ha sido una parte importante de mi camino; me ha ayudado a redescubrir quién soy realmente y qué es lo que verdaderamente quiero para mí.
Soy feliz, estoy en paz con mi vida y espero con ilusión celebrar 24 años de experiencias puras, sin expectativas. Esta soy yo y esto es lo que hay: una mujer trabajadora, con un buen corazón.
Feliz aniversario para mí. Un saludo especial a Billy Joel y a su increíble canción “You May Be Right”, ya que fue la primera canción que escuché en mi primera noche fuera en Milwaukee, el 25 de enero de 2002.
Gracias a Rebecca y Ricardo, mis padres anfitriones, por aguantarme. Deseo que la vida haya sido buena con ellos, dondequiera que estén hoy.
Y a todas mis amigas au pair: Amanda, Paulina y Jana, les deseo que la vida haya sido buena con ustedes y con sus seres queridos. Pasé los mejores momentos de mi vida con ustedes hace 24 años.
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