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El Rabinal Achí volvió a latir este 2026 con fuerza ancestral: imágenes y detalles

Algarabía, gratitud, memoria: el retorno del Rabinal Achí a las calles y al centro de San Pablo Rabinal Baja Verapaz estuvo lleno de emociones, diálogos ancestrales y una fuerza patrimonial incomparable.

La Danza del Tun regresó a Rabinal, Baja Verapaz. La trompeta ancestral rasga el aire mientras empiezan a recitarse las ancestrales líneas del Rabinal Achí. La palabra —esa palabra antigua que no se rinde— regresa para contar una batalla, un juicio y una palabra de honor.

Este domingo 25 de enero, el Rabinal Achí volvió a representarse en su lugar de origen, después de un año de silencio. En 2024, el baile-drama no pudo presentarse. Hoy, en cambio, Rabinal recupera uno de sus corazones más antiguos: la puesta en escena del único drama prehispánico de Mesoamérica que se conserva vivo y que fue reconocido por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Gracias al aporte de trajes y máscaras hecho por el Instituto Guatemalteco de Turismo, INGUAT, vuelve a latir este patrimonio, que no es solo danza, no solo es teatro: Es memoria que camina, que suena y que habla.

El corazón de Rabinal latió con la fuerza de muchos corazones que hicieron posible el retorno del Rabinal Achí a las calles en el mero día de la fiesta patronal. La memoria tiene color, sonido, discursos, plegarias y también silencios poderosos. (Foto cortesía Zeth Necur) – SoyMigrante.com REVISTA
El corazón de Rabinal latió con la fuerza de muchos corazones que hicieron posible el retorno del Rabinal Achí a las calles en el mero día de la fiesta patronal. La memoria tiene color, sonido, discursos, plegarias y también silencios poderosos. (Foto cortesía Zeth Necur)

Desde los primeros compases, el espectador entiende que aquí el tiempo no avanza en línea recta. El tun —golpeado con paciencia ceremonial— abre el espacio sagrado. Dos trompetas acompañan las escenas. 

Los danzantes no llegan al Rabinal Achí por casualidad. De acuerdo con las prescripciones originales, quienes lo ejecutan guardan abstinencia sexual durante 30 días antes y 30 días después de la representación. Antes de danzar, se pide permiso a los Rajawales, los señores de los cerros. El cuerpo no es solo cuerpo: es ofrenda, es instrumento de la memoria colectiva.

En escena aparecen los personajes ancestrales: Rabinal Achi’, K’iche’ Achi’, Ajaw Job Toj, el Guerrero Jaguar, el Guerrero Águila y U Chuch Gug. No representan individuos aislados, sino fuerzas, territorios, conflictos políticos y éticos que siguen dialogando con el presente.

El frontispicio de la iglesia de Rabinal se convierte en corte de un gobernante maya en el juicio de un guerrero capturado. Honor, identidad y valentía se conjugan al son del Tun y la trompeta. – SoyMigrante.com REVISTA
El frontispicio de la iglesia de Rabinal se convierte en corte de un gobernante maya en el juicio de un guerrero capturado. Honor, identidad y valentía se conjugan al son del Tun y la trompeta.

Entonces la palabra irrumpe.

¡Tan cierto como que allí está el cielo, tan cierto como que existe la tierra!”, dice Rabinal Achi’, recordando que la verdad no necesita testigos humanos cuando la sostiene el universo. La escena es un enfrentamiento, pero también una declaración de principios: todo se dice de viva voz.

K’iche’ Achi’ responde desde la cólera y el orgullo:
Yo revelaré el rostro de mis montañas, de mis valles”.
Las montañas y los valles no son paisaje: son identidad, son linaje, son pertenencia.

El conflicto avanza entre capturas, desafíos y acusaciones. Se recuerda el rapto, la destrucción de poblados, la guerra prolongada:
Nos hemos enfrentado durante 13 veces 20 días, 13 veces 20 noches. ¡Nos agotamos, no tuvimos ningún reposo!”.

Pero este drama no glorifica la guerra sin más. También reflexiona sobre el poder, la justicia y el anhelo de paz. Ante el gobernante Achí, la palabra adquiere otro peso. El soberano escucha, interroga, decide. Y el destino de K’iche’ Achi’ se sella sin triunfalismo, con solemnidad.

Aceptaré vuestras bebidas venenosas, que hielan y paralizan”, dice el guerrero. No hay súplica. Hay aceptación del final como parte del orden del mundo.

En uno de los pasajes más hondos, K’iche’ Achi’ se despide de sus montañas y valles, de sus armas y de su fuerza. Habla consigo mismo, pero también con nosotros:


¿No habría alcanzado nada mi cólera ni mi fuerza?… ¡Disfruté mi recorrido bajo el cielo, mi recorrido sobre la tierra!”.

El Rabinal Achí no termina con un aplauso. Termina en un gran silencio que solo se rompe con el eco del tun. 

Que el Rabinal Achí haya vuelto en 2025 es fruto de muchos esfuerzos, de un gran amor a las raíces. Es una afirmación cultural en tiempos de olvido, una demostración de que la tradición no es un museo, sino un acto vivo que exige compromiso, disciplina y respeto.

Rabinal no solo celebra su feria. Celebra que su palabra ancestral sigue caminando. Que el atardecer promete un nuevo sol en la tierra de los antiguos señores Rabinaleb.

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Gustavo Montenegro Director Editorial, SoyMigrante.com REVISTA
Periodista, escritor, docente universitario. Nació en Guatemala, 1971. Egresado de la Carrera de Comunicación Universidad Rafael Landívar. Ha trabajado en varios medios de comunicación, entre ellos Prensa Libre, entre 1996 y 2022. Actualmente dirige SoyMigrante.com/revista
Periodista, escritor, docente universitario. Nació en Guatemala, 1971. Egresado de la Carrera de Comunicación Universidad Rafael Landívar. Ha trabajado en varios medios de comunicación, entre ellos Prensa Libre, entre 1996 y 2022. Actualmente dirige…

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