El economista y apasionado de la historia Edwin Rocael Cardona, originario de Huehuetenango publicó un reporte sobre el sitio donde murió y fue sepultado el Héroe Nacional según fuentes históricas y ancestrales.
Por Edwin Rocael Cardona, economista, administrador y apasionado de la historia guatemalteca, originario de Huehuetenango.
El Gran Capitán de los K’iche’, Tecún Umam o Tecún Umán, murió en batalla en derredor del 20 de febrero de 1,524 en Quetzaltenango, Guatemala. En torno de ello, se ha efectuado muchos estudios e investigaciones a lo largo de más de cinco siglos, los cuales unidos a la tradición oral, han permitido la comprensión de estos fatídicos eventos durante el proceso de Conquista de Guatemala, donde la figura de este gran capitán y señor que de acuerdo con la tradición oral y los escritos de los conquistadores y conquistados aparece como una persona muy respetada, querida y venerada por su pueblo, la cual hasta la fecha no ha sido olvidada.
A razón de que se me diera a conocer que los restos de este gran capitán, fueron depositados con mucho respeto y ceremonia en un lugar muy especial, relativamente cercano al lugar donde falleciera en campaña, en los alrededores de Chuicavioc, antes de llegar a los Llanos del Pinal, en Quetzaltenango. El recién pasado sábado 24 de enero de 2025, me propuse conocer dicho lugar.
La investigación me llevó al Valle de Palajunoj, donde se ubican los Llanos del Pinal, área de combates durante la conquista en Quetzaltenango. Luego de recorrer el área y consultar con los vecinos, llegó al Cantón Chuicavioc, ubicado al final de la planicie de los Llanos del Pinal.
Llegó el gran señor Tecun Uman ataviado con grandes ornamentos de plumas de quetzal que caían sobre su espalda, con piedras preciosas y grandes ornamentos y el cuerpo teñido de Q’anche (de los vocablos “q’an” amarillo y “che” árbol) que resaltaba luego de los ceremoniales previos a la guerra, consagrado ante los altares de Tojil (deidad de la guerra) que le daba un majestuoso tono dorado entre las tornasoles plumas verdes, jade, obsidiana y oro.
Lucía tan magnífico entre plumas de quetzal, que los conquistadores mexicas y tlaxcaltecas llamaron a todo el lugar, Quetzaltenango, en honor del hombre adornado de plumas de quetzal. Lamentablemente pereció en batalla, luchando por la libertad.
A la vera del camino, frente a la Escuela INEB Telesecundaria del Cantón Chuicavioc, se encuentran dos grandes rocas, sobre una de las cuales se encuentra incrustada una lápida que reza: “Centroamericano, dí a los 4 vientos que aquí defendí tu tierra y tu casa. Tecún Umán. Homenaje del comité pro monumento a Tecún Umán: Xelajú 20 de febrero 1961”.
Luego de entrevistar a miembros de la comunidad, tuve conocimiento de los comunitarios, que a lo largo de los siglos han conservado como lugar sagrado el sitio donde, según la tradición ancestral, fueron depositados los restos mortales del Gran Señor de los K’ich’e, Tecún Uman.
Está ubicado en las faldas del Volcán Santa María en un lugar escarpado, a donde se recomienda acudir con ropa de fatiga. Yo iba “entacuchado” y ante las circunstancias, oportunidad y superar el desafío, no me quedó más remedio que acudir así como iba.
Aquel fatídico 20 de febrero de 1524, las huestes locales huyeron en desbandada al momento que Tecún Uman cayó atravesado de lado a lado por tan terrible lanzada del conquistador Pedro de Alvarado, comandante de las fuerzas invasoras.
Durante la atardecida, soldados y comunitarios K’iche’ regresaron y levantaron el sagrado cuerpo de su amado líder que había caído en el campo, al igual que centenares de sus bravos guerreros. Durante la madrugada, lo llevaron, para depositarlo en un lugar sagrado, para que accediese al inframundo.
A dos kilómetros del lugar de la batalla, en las faldas del majestuoso Ixq’anil se conocía una entrada al inframundo, una gruta labrada por el Corazón del Cielo, donde un enorme peñasco, colosal, de varias toneladas le sirve de umbral, encajado sobre las paredes rocosas.
Hacia ahí peregrinan periódicamente las generaciones sucesivas del pueblo K’iche’ y algunos señores principales, dedican a sus pies, algunas ceremonias, pasados más de 5 siglos y así será, hasta el momento que Cabrakán decida colapsar el peñasco del umbral, para cerrar y sellar su tumba para siempre jamás.
Muchos habitantes de los cantones del Valle de Palajunoj, como del Valle del Pinal y Chuicavioc, recuerdan el día que sus maestros de las escuelas, los llevaron de visita hace algunas décadas, mas no han regresado al lugar, por encontrarse en un lugar poco accesible y de enormes fatigas para llegar, recorriendo el sendero muy empinado, entre grandes rocas, mullida hojarasca, maleza cerrada, ambiente nuboso y donde a pesar de la vegetación, los pulmones trabajan a marchas forzadas requiriendo importante carga de oxígeno.
Tecún Umán, el gran guerrero k’iche, existió.. No murió en los Llanos de Pachaj (El Pinal), lo mataron en batalla, frente a donde está actualmente la Escuela Telesecundaria de Chuicavioc (por la cuesta, antes de descender a los Llanos del Pinal) y sus restos fueron depositados en una cueva, ubicada a dos kilómetros al suroeste de ese lugar, en un santuario natural en las faldas del Volcán Santa María.
Una grande y muy grata experiencia nos brindó esta visita al sagrado lugar, con el permiso de los comunitarios, muy misterioso, donde el visitante se siente observado por entidades de esta vida y de la otra, con la presencia de sonidos de la fauna del bosque de hermosos cánticos de pajaros y el rumor del deslizamiento de algunos reptiles lo cual no deja de ser intimidante (adicionalmente a acudir con zapatos de vestir y con “tacuche” en vez de atuendo de campo), fuertemente cargado de energía, lo cual no me dejarán mentir los que “osen” visitar tan fantástico y magnífico lugar, donde fueron depositados los restos y reposa el alma del Héroe Nacional de Guatemala.
El autor publicó una versión más extensa de este relato. Si deseas leerla completa en cuatro partes, puedes ir a su perfil de Facebook. Clic aquí.
Fuentes documentales:
- Akkeren, R. W. van. (2004). Tecum Umam: ¿Personaje mítico o histórico?
- Carmack, R. M. (1979). Historia social de los quichés
- Chinchilla Aguilar, E. (1963). La muerte de Tecun Umán: Estudio crítico de la conquista
- Díaz del Castillo, B. (1934). Verdadera y notable relación del descubrimiento y conquista de la Nueva España y Guatemala.
- Gall, F. (1963). Título del Ajpop Huitzitzil Tzunun. Probanza de méritos de los de León y Cardona. Centro Editorial José de Pineda Ibarra, Ministerio de Educación Pública.
Quizá también te podría interesar













