¿Has oído la expresión "es el chompipe de la fiesta"? Se refiere al pavo como platillo principal. Y en Acción de Gracias suele ponerse de moda la carne de pavo... sin embargo, su significado ceremonial viene desde tiempos prehispánicos.
El pavo mesoamericano (Meleagris gallopavo) fue una de las especies domesticadas por los pueblos prehispánicos de América. Se le encuentra en Norte y Centro América siglos antes de la llegada de los españoles o los ingleses o cualquier grupo de europeos cuando estos llegaron al continente.
El pavo es muy significativo y emblemático en las fiestas como Acción de Gracias o Navidad en Estados Unidos. De hecho al Thanksgiving Day algunos le llaman Turkey Day o Día del Pavo, lo cual suena muy americano. Pero en realidad la historia de esta ave con las culturas americanas es muy anterior y prueba de ello son platillos tradicionales como el famoso kak’ik guatemalteco.
En fin estos son algunos datos sobre el pavo americano que quizá ya sabías o tal vez no.
1. Pavo doméstico (o chompipe) y el pavo salvaje
El pavo mesoamericano fue parte de la dieta pero también de las ceremonias de pueblos de América Central, Mesoamérica y del Norte siglos antes de la conquista. También existía y existe aún el pavo silvestre, que también tenía gran simbolismo. Los mexicas le llamaron hueuxolotl (de donde viene el término Guajolote), mientras que los náhuatls le llamaron Tzun Chipetz (cabeza pelada) de donde se deriva el término Chompipe.
El pavo ocelado o salvaje también tenía especial veneración. De hecho, un gobernante del sitio maya La Corona, también conocido como Sak Nikté, de Petén se llamaba Chak Ak’aach Yuhk (El Gran Señor Pavo). Yuhk es Pavo en maya. Los españoles llamaron al ave “pavo” por relacionarla con el pavorreal, que pertenece a otra familia de aves.
2. Un nombre que lo conecta con el mundo sagrado
El término náhuatl totolin, junto con huexolotl (de donde proviene “guajolote”), enlazaba al pavo con Xólotl, la poderosa deidad asociada a la duplicidad, los gemelos y el acompañamiento del Sol al inframundo.
Esta relación situaba al pavo en un plano ceremonial donde la transformación que hacen los machos, al “inflarse” para el cortejo, marca también simbólicamente el umbral entre mundos y la energía vital eran protagonistas. El pavo no era sólo un animal doméstico: era un portador de significados cosmológicos.
3. Aparición en arte y símbolos de élite
Esculturas, cerámicas modeladas, figurillas, objetos de hueso y pintura corporal dan cuenta de fuerte presencia simbólica del pavo, como fuente de alimento y símbolo místico. Desde representaciones naturalistas hasta iconografías abstractas, el pavo aparece vinculado a élites, contextos funerarios y actos rituales, reforzando su papel como figura de prestigio y poder. También se menciona al pavo incluso en el Popol Vuh.
4. Un animal que transforma a los humanos tanto como es transformado
Los vínculos de crianza, cuidado, alimentación, protección y manejo cotidiano no sólo moldeaban la vida del pavo: también estructuraban la vida doméstica humana. Las microinteracciones —alimentar con la mano, resguardar de depredadores, planear la reproducción— creaban relaciones de proximidad que eran base de las prácticas rituales posteriores. Desde tiempos prehispánicos hasta la actualidad.
5. Alimento ceremonial para potencias de la tierra y el cosmos
En los sacrificios mesoamericanos, el pavo era una ofrenda destinada a las entidades que habitan montañas, suelos y fuerzas naturales. Su carne, sangre y plumas formaban parte de un sistema ritual que articulaba reciprocidad con lo sagrado. Su sacrificio no era meramente alimentario: era una transacción energética que renovaba vínculos entre humanos y no humanos. Y de alguna manera lo sigue siendo, como símbolo festivo.
6. Siempre un signo de buena fe
La tradición del Día de Acción de Gracias surgió durante un duro invierno en el siglo XVII, cuando indígenas norteamericanos se compadecieron de la precariedad que sufrían colonos ingleses, holandeses y alemanes. Se acercaron a ellos para proveerles de vegetales y también pavos, para que se pudieran alimentar. Actualmente el pavo es una de las aves de mayor crianza en Estados Unidos y en Thanksgiving se sacrifican hasta 40 millones de estas aves, según cálculos estadísticos.
7. Una especie ritual tiende puentes
En distintas comunidades mayas y nahuas, el pavo cumple funciones que rebasan la alimentación: figura en danzas de carnaval, ceremonias de Pasión, rituales curativos y celebraciones agrícolas. En algunos contextos su cuerpo desplumado es símbolo de la tierra, del viento o de fuerzas que personifican tanto el sacrificio como la regeneración.
8. La carúncula: el órgano ritual de la transformación
Popularmente se le llama “moco” pero su nombre correcto es carúncula.
La carúncula frontal del pavo macho —esa masa carnosa capaz de expandirse y enrojecer— tenía un peso simbólico. Su capacidad de inflarse, mudar de color y cambiar de forma lo convertía en un animal “metamórfico”, asociado a ideas de intensidad vital, virilidad y alteración de estado. Varios autores lo relacionan con el mundo de lo poderoso, lo eréctil, lo que se inflama y lo que puede causar “fuerza” en el sentido ritual mesoamericano.
9. Un actor clave en redes sociales y de intercambio
En bodas, compadrazgos y alianzas comunitarias, el pavo circula como regalo cargado de significado. Criado con dedicación, se vuelve un símbolo de lazos profundos, de prosperidad y de reciprocidad. Su entrega representa un gesto espiritual tanto como económico: un movimiento de vida entre familias.
10. Animal identitario por excelencia
El pavo permite a múltiples pueblos mesoamericanos pensar su propia identidad y la alteridad. Entre los teenek, por ejemplo, su comportamiento se usa para reflexionar sobre diferencias entre indígenas y mestizos. Más allá de lo biológico, el pavo es un espejo social donde se proyectan tensiones, pertenencias y jerarquías.
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