El cantautor migrante guatemalteco Dual C compone hoy música cristiana y temas de inspiración dedicados a su patria Guatemala, en donde ha grabado videoclips; es padre y esposo en California. Y esta es su historia.
Selvin Castillo Mérida, conocido artísticamente como Dual C, ha construido una trayectoria atravesada por la música, la migración y la transformación personal. Compositor guatemalteco originario de Yupiltepeque, Jutiapa, radica desde hace una década en California.
En 2014 compuso el tema No se olvida de dónde se viene, una canción que con el tiempo se convirtió en una referencia emocional para quienes viven lejos de su tierra, sobre todo en el arreglo hecho porla banda guatemalteca Malacates Trebol Shop. “Es una gran versión y es un honor que la hayan dado a conocer así”, dice Dual C, quien continúa escribiendo y produciendo música, aunque ahora con enfoque espiritual.
No faltan los temas dedicados a su natal Guatemala, a donde viaja cada año para visitar a su familia, grabar videoclips y nuevos temas, reafirmando un vínculo que, como él mismo dice, nunca desaparece: “no se olvida de dónde se viene”.
Los primeros pasos de la inspiración
“La música corre por mis venas… mi papá ha sido guitarrista, requintero, tocador de piano, violín”, recuerda Selvin Castillo, quien nació el 4 de marzo de 1983 en una pequeña aldea de Yupiltepeque, Jutiapa, y su relación con la música comenzó desde la infancia, marcada por la influencia de su padre, aunque admite que en su juventud no siempre siguió ese camino con disciplina.
“Fui un muchacho rebelde… mi papá todos los días intentando enseñarme, pero yo prefería la calle”, dice con contrición. Aún así en ese contexto, había algo que ya despuntaba con claridad: la composición. “Descubrí que tenía un don… no sé si muy bonita voz, pero sí inspiración para componer. Eso lo descubrí como a los 12 años… se me daba muy fácil escribir”.
A los 16 años comenzó a dar forma a ese talento en el género urbano, particularmente en el reguetón, escribiendo sus primeras canciones y participando en distintos proyectos musicales. Fueron años de búsqueda, de colaboraciones que nacían y se disolvían, pero que le permitieron ganar experiencia en escenarios, estudios y espacios radiales.
Así pasó Selvin a ser Dual C
“He compuesto muchos temas, muchos que nunca han sonado. Desde que entraba una melodía a mi mente, la desarrollaba”, explica, recordando una etapa en la que escribió para otros artistas, muchas veces sin mayor reconocimiento. “Puro amor al arte”, resume.
El nombre artístico tampoco fue el resultado de una estrategia, sino de un momento casi casual que terminó definiéndolo. “Fíjate que Dual C nació por un amigo, realmente. Yo no sabía qué ponerme… apenas me estaba dando a conocer un poquito y la gente me decía: suena bien lo que haces”, recuerda.
“Empezamos a ver nombres: este no me gusta, este tampoco… de repente dijo ‘Dual C’. Entonces yo dije: este me gusta”. La elección tomó sentido inmediato al vincularla con su identidad. “Yo soy de apellido Castillo… y rápido lo armé: el doble Castillo”, explica. Con el respaldo de su hermano, quien producía sus arreglos musicales, el nombre quedó sellado. “Así fue como nació Dual C”.
Canta a la tierra que le vio nacer
Fue en ese recorrido donde surgió No se olvida de dónde se viene, una canción que nació en el marco de un concurso convocado por un banco. “Agradezco la difusión que le han dado, porque sin ese concurso no hubiera existido la canción. Yo la escribí precisamente por ese fin y lo más curioso es que, aunque hoy es muy conocida, casi un himno para todos los migrantes, en aquel momento ni siquiera quedó entre los primeros lugares”, cuenta el artista, quien sigue componiendo temas para su patria.
“Aunque todo mundo la dedica a Guatemala y eso está bien, la inspiración fue mi aldea: El Jícaro, Yupiltepeque, Jutiapa. A ella me refería cuando dije: no se olvida de dónde se viene”.
Inconvenientes, barreras y migración
A pesar de haber logrado vivir de la música durante varios años, el desgaste comenzó a hacerse evidente. Las limitaciones de la industria, la falta de apoyo estructural y la dificultad de proyectarse internacionalmente fueron determinantes.
“Viví muy bien… conocí muchos lugares… no me voy a quejar, pero para internacionalizarte se necesita mucho dinero… y también falta apoyo”, reflexiona. “Pero también hubo situaciones negativas, descontroles a causa de la popularidad y el éxito”, añade. Todo ese proceso lo llevó a una decisión radical: migrar hacia Estados Unidos. “Llegué a un punto que me fui decepcionando. Dije: he estado luchando mucho con la música… es hora de otra faceta”.
El 13 de febrero de 2016 marcó el inicio de una nueva vida en California. El cambio fue inmediato y profundo. “El primer día que yo vine no se me olvida. La música quedó atrás”. De los escenarios, Dual C pasó a ser otra vez Selvin Castillo. Empezó a trabajar en construcción, enfrentando una realidad completamente distinta.
“Me tocó aprender de cero, me tocó abrir zanjas, me tocó trabajar bien fuerte… ahí conocí los callos en la mano y los desgarros en los hombros”, dice. “Pasar de vivir de la música… a quedarme ya como inmigrante fue un cambio bastante drástico. La música no se dio, pero así es la vida, hay que seguirle para adelante”.
De la búsqueda al encuentro con el Señor
Pero aquel giro también implicó una revisión personal. “No me da vergüenza decirlo, en tiempos de giras y algo de fama probé ciertas sustancias… mucho desorden: un círculo vicioso, si no estás firme te hundes muy fácil”, afirma.
“En una hora me ganaba mil dólares… pero ese dinero también te comienza a perder”, añade. Por un tiempo, la música desapareció por completo de su vida en California. Pero “es algo que no se va”, dice Selvin.
Su regreso a la creación musical estuvo marcado por un proceso espiritual. “Aquí en California vine a aceptar al Señor… me bauticé… y comencé a sentir un llamado”, relata. “Dios me confirmó tres veces que quería que yo siguiera cantando, ahora para Él, y ya no pude decir que no”. Hoy, su música responde a un propósito distinto. “Ahora no busco fama… busco llevar un mensaje”, afirma.
Uno de sus temas más recientes es “Nada sin tí”, que en apariencia es un título romántico, pero que está totalmente dedicado a exponer la necesidad de Dios que tiene toda persona, algo que no llenan ni las riquezas, ni los placeres ni la ambición. El videoclip fue grabado frente al lago de Atitlán.
Su misión: inspirar a los jóvenes
Su producción se orienta hacia lo espiritual y lo social, con una intención clara de inspirar. “Los tiempos son malos… hay que inspirar a los jóvenes, hablarles del camino correcto y del amor de Dios”. Además, en Estados Unidos formó una familia. “Hoy comprendo los consejos que mi padre me daba… y se lo agradezco cada vez que puedo”.
Desde California, Selvin Castillo —Dual C— mantiene una relación activa con Guatemala. Regresa para grabar, escribe canciones dedicadas a su país y reafirma constantemente su identidad. “He ido a grabar canciones para Guatemala… porque eso no se pierde”, explica. En la distancia, su origen se vuelve más presente que nunca. “Hoy entiendo cosas que antes no entendía… pero hay algo que siempre ha estado claro… no se olvida de dónde se viene”.
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